El punk no es un logo, es una bomba
El punk nació para incendiarlo todo: política, industria musical y modas prefabricadas. Pero como todo lo que arde, también genera humo... y a veces humo sin fuego. En Junkies Sound, desenmascaramos a esas bandas que, pese a tener su historia, han sido infladas hasta la caricatura. ¿Nombres sagrados? Puede ser. Pero el punk no respeta altares. Aquí se viene a romper ídolos.

1. Green Day ¿Reyes del punk o bufones del pop-punk?
Motivo de sobrevaloración: Convertir la rebeldía en mercancía de supermercado.
Sí, Dookie pateó traseros y American Idiot tuvo su crítica social. Pero Green Day tomó el molde del punk californiano y lo convirtió en un producto tan accesible que perdió el filo. No se cuestiona su talento, se cuestiona su apropiación de una cultura para transformarla en MTV friendly. Billie Joe se convirtió en símbolo... pero de algo que el verdadero punk despreciaba: el negocio.
2. The Offspring: Adolescencia eterna y fórmulas recicladas
Motivo de sobrevaloración: Sobrevivieron a base de hits de karaoke y letras simplonas.
Dexter Holland tenía buenas intenciones, pero Pretty Fly (For a White Guy) y Original Prankster mostraron cómo la banda se volcó más a la parodia que al mensaje. Muchos los ven como pilares del "punk noventero", pero en realidad fueron una banda más preocupada por las listas que por el contenido.

3. Ramones: Los Beatles del punk... ¿o los McDonald’s del género?
Motivo de sobrevaloración: Repetición elevada a dogma.
Sí, abrieron la puerta. Sí, influenciaron a todos. Pero también vivieron de la misma fórmula durante décadas. Tres acordes, letras bobas y un show que apenas evolucionó. Íconos, sin duda. Pero su culto ha llegado al punto de ignorar las bandas que llevaron el punk a terrenos más crudos, experimentales o combativos. No se trata de negarlos, sino de no convertirlos en vacas sagradas.

4. Blink-182: ¿Punk rock o comedia adolescente?
Motivo de sobrevaloración: Popularidad basada en chistes de baño y estética de skater.
No son malos músicos, pero ¿son realmente punk? Su rebeldía es superficial: se quejan de la novia, del colegio y hacen muecas en cámara. El punk debería escupir hacia arriba, no rascarse los huevos en cámara lenta. Blink ayudó a moldear el pop-punk, sí, pero ese molde es el que hizo que la escena perdiera respeto.

5. Bad Religion (sí, dolerá): ¿Intelectuales del punk o banda de autoayuda rebelde?
Motivo de sobrevaloración: Letras inteligentes, pero a veces sin garra.
Con sus armonías vocales y su léxico de universidad, Bad Religion trajo filosofía al punk. Pero a veces, su rigidez lírica y musical los hizo parecer una banda académica antes que una amenaza social. No todos sus discos, claro, pero hay una sobreidealización de que toda canción de ellos es un manifiesto. Spoiler: no lo es.
El punk no se trata de encajar, ni siquiera dentro del mismo punk. Pero cuando el género se vuelve uniforme, inofensivo o se convierte en camiseta de H&M, hay que prenderle fuego. Estas bandas aportaron algo, sí. Pero su estatus sobrevalorado impide ver el verdadero espíritu que sigue latiendo en los márgenes: en los sótanos, en los países donde la represión es real, en bandas que ni siquiera están en Spotify.
Si el punk ha de sobrevivir, debe volver a incomodar.
Y para eso, hay que empezar por decir lo que nadie se atreve:
Algunas vacas sagradas ya huelen a cadáver.
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