
Surgieron en 1998 en Nueva York, cuando Julian Casablancas invitó al guitarrista Albert Hammond Jr. a sumarse a su trío inicial (Julian, Nick Valensi y Fabrizio Moretti), completando así la formación clásica con el bajista Nikolai Fraiture. En su primer show como banda (septiembre de 1999 en el club The Spiral de Manhattan) ya mostraban ese rock crudo y callejero neoyorquino. Pronto llamarían la atención de la prensa: su EP The Modern Age (principios de 2001) desató una guerra de ofertas discográficas hasta fichar con RCA.
𝑨𝒔𝒄𝒆𝒏𝒔𝒐 𝒎𝒆𝒕𝒆ó𝒓𝒊𝒄𝒐 (2001-2005)
Con contrato en mano, en el verano de 2001 lanzaron Is This It, su primer álbum oficial. Fue un bombazo: recibieron alabanzas unánimes y ventas fuertes, colocándolos en la cima de las listas alternativas y en “mejores discos” de rock modernos. La crítica los consideró salvadores del rock revival, aunque ellos mismos se sentían medio perdidos: Hammond Jr. admitió que a esas alturas ni sabía qué era el festival de Reading ni la revista NME cuando su éxito estalló en Inglaterra. Aun así, “Is This It” quedó grabado como un clásico de culto.
Prosiguieron con dos álbumes seguidos: Room on Fire (2003) y First Impressions of Earth (lanzado en enero de 2006). Ambos vendieron bien –el tercero incluso debutó en el #1 del Reino Unido–, pero ninguno igualó el fervor inicial de su debut. En medio de giras interminables tocaron en festivales europeos, telonearon a Tom Petty e hicieron 18 conciertos sold-out en UK, antes de anunciar a finales de 2006 que necesitaban “un extenso descanso”. Era el principio de su declive creativo: como confesó más tarde Casablancas, en esa época estaban en una nube de excesos (el cantante llegó a inyectarse “cócteles” de ketamina, heroína y cocaína casi al borde de la muerte), y la mayoría de la banda admitió dificultades internas.
𝑪𝒉𝒐𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒕𝒊𝒗𝒐 𝒚 𝒑𝒓𝒐𝒚𝒆𝒄𝒕𝒐𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂𝒍𝒆𝒍𝒐𝒔 (2006-2015)

Los años siguientes fueron de crisis. Hubo roces internos graves: Casablancas era el principal compositor (con créditos en casi todos los temas iniciales) y eso generó tensiones “intra-banda terribles”. En 2011 Angles salió apurado y “sonó como si la banda ni quisiera grabarlo” y ni siquiera hicieron gira por Comedown Machine (2013) porque “no estábamos en armonía” Como confesarían años después, “hubo conflicto y miedo y lo superamos” pero la chispa creativa había mermado: terminaron el contrato con RCA en 2013 y sólo sacaron el EP Future Present Past (2016) para cortar de tajo.
Durante ese receso, cada integrante alivió tensiones con proyectos paralelos. Casablancas publicó su álbum solista Phrazes for the Young (2009) y formó la banda experimental The Voidz. Hammond Jr. lanzó varios discos como solista (Yours to Keep 2006, ¿Cómo Te Llama? 2008, Momentary Masters 2013, etc.). Valensi creó la banda CRX (álbum New Skin en 2016, Peek en 2019). Fraiture dio vida a Nickel Eye (solista) y lidera Summer Moon desde 2016. Moretti cofundó la banda Little Joy (álbum en 2008) y lidera el colectivo artístico Machinegum (desde 2018) En resumen, “cada uno estaba en su rollo” mientras la banda dormía.
𝑹𝒆𝒈𝒓𝒆𝒔𝒐 𝒊𝒏𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐 𝒚 ú𝒍𝒕𝒊𝒎𝒐 𝒅𝒊𝒔𝒄𝒐 (2020)
Tras una década medio silenciosa, The Strokes resurgieron con energía. En 2020 lanzaron The New Abnormal, producido por Rick Rubin. El disco fue saludado como un regreso a la forma: mezcla sutil del sonido clásico Strokes con letras algo más políticas. Critics lo aplaudieron y hasta les valió el Grammy al Mejor Álbum de Rock 2021. Se anunció como la sexta (primera en siete años) entrega de la banda, y puso en evidencia que aún tenían punch creativo. Los miembros, hoy de mediana edad, siguen tocando: por ejemplo, ofrecieron un concierto benéfico en 2020 donde Casablancas cantó «New York City Cops» con un policía real en escena (ironías actuales).
𝑳𝒆𝒈𝒂𝒅𝒐 𝒆 𝒊𝒏𝒇𝒍𝒖𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒔
Nadie lo niega: The Strokes dejaron huella mundial. Son creditados por reactivar la escena indie/post-punk a principios de los 2000, desenterrando el rock de guitarras en plena era pop vacía.. Su irrupción influyó en bandas como The Libertines, Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, Interpol, The Killers, Yeah Yeah Yeahs, Kings of Leon, etc. –de hecho Alex Turner (Arctic Monkeys) cantó “yo sólo quería ser uno de los Strokes” en 2018, reflejo de esa devoción. Además, su primer disco sigue en infinidad de listas de mejores álbumes de rock y su sonido “cool” marcó una época de camisetas ajustadas y estilismos retro (“vintage” como dicen).
La trayectoria de The Strokes combina fama rockera real y “cafecito con amigo en el estudio”. Su tono irónico y desenfadado suele dibujar sonrisas (“¡qué suerte los cambios de reguetón cuando lo nuestro era puro rock!”), pero su legado está sólidamente apoyado en datos: giras internacionales, premios y la reverencia de nuevas generaciones. En síntesis, The Strokes pasaron de chicos neoyorkinos a iconos del indie, sobrevivieron a crisis creativas y hoy, más de dos décadas después, aún sacuden al mundo con sus guitarras rasposas


















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